PAROXISMO DE REFLEXIONES 1ERA TEMPORADA 3.- LA CULPA

PRIMER MOMENTO: LA CULPA- PRINCIPIO

La culpa es, en primera instancia, un estado en el que el ser humano es consciente de haber cometido un error, algo equivocado, o una acción que no correspondía a la necesidad de la situación (SALMO 51:1-4). Podríamos en este caso poner diferentes casos en los que la culpa se produce, como cuando se realiza por primera vez un homicidio, cuando ignoramos a un necesitado en la calle, cuando un jugador de futbol falla un penal decisivo en el partido, etc… pero dentro de todos estos parámetros vemos, de cierta forma, el concepto error tomando protagonismo.

Cabrá preguntarnos ahora ¿es legítimo el término error en el ser humano? Y con esto no nos referimos al error netamente religioso del pecado, sino algo que esté en contra de los lineamientos morales legítimamente objetivos en la humanidad (que bien puede colocarse dentro del concepto pecado, si es que se contempla con mayor cuidado), además de otros. Aunque quisiéramos decir que no, la realidad es que la biblia expresa explícitamente el error como uno de los conceptos (no el primordial) del enfoque de pensamiento cristiano (Romanos 3:21-26). Entonces, la culpa, como estado de consciencia, es como la señal del sistema nervioso que se produce cuando hay un dolor o una molestia.

 

SEGUNDO MOMENTO LAMENTACIONES

¿Por qué lamentarse por lo malo que hemos hecho?, en todo caso levantémonos y compongámoslo, ¿no es así? En todo caso, porqué en la biblia existe un libro llamado “Lamentaciones”. Lamentarse significa llorar, tener luto o duelo. Llorar es parte de la naturaleza humana, y lloramos en supremacía cuando sentimos dolor. En este caso lamentarse está conectado con arrepentirse. No es simplemente tener remordimiento, es tener el dolor suficiente para no volver a cometer el acto (Salmo 51:9-10). En este caso, lamentarse es necesario, no porque sea importante hacer hincapié en el error cometido, sino porque es importante no caer “en la misma zanja”.

El problema de lamentarse es no tomar una resolución y permitir que la culpa quede impregnada para siempre. El profeta que escribe Lamentaciones tiene ese momento intermedio de lucidez que le permite tomar resolución, algo que también deberíamos tomar nosotros (Lamentaciones 3:31-32). La culpa es el simple síntoma, la forma en que reacciona nuestro ser a una “enfermedad”, pero fallamos al limitarnos en simplemente sufrir/lamentar el síntoma. Más allá de padecer la molestia, esto solo es un indicador para poder resolvernos en erradicar el verdadero problema, el error en sí.

 

 

TERCER MOMENTO: ARREPENTIMIENTO

Arrepentimiento significa, entre otras cosas, cambiar de mentalidad; también significa dar la vuelta y caminar en dirección contraria (Metanoia del griego ?????????, metanoien, cambiar de opinión, arrepentirse, o de meta, más allá y nous, de la mente. Una disculpa, pues se utilizó  en vivo el término porneius, el cual es incorrecto). Este es justamente el fin de la culpa, dar plena consciencia al ser humano de que necesita un cambio de dirección en sí mismo, un cambio de mentalidad, un verdadero arrepentimiento. Claro que la culpa no puede por sí sola generar este arrepentimiento, pero da la sensación de necesidad del mismo.

Arrepentirse de algo no es simplemente lamentarse de algo, o sentir una culpa constante, la biblia habla acerca de las obras dignas de arrepentimiento (Hechos 26:20, Mateo 3:8). El arrepentimiento va acompañado de enmendar un daño que hemos causado y, por lo tanto, podemos concluir que el arrepentimiento no es arrepentimiento si no va acompañado de acciones contrarias a aquello de lo que en primer lugar nos estamos arrepintiendo.

Por último es necesario agregar que el arrepentimiento no se realiza, en un comienzo, hacia un hombre, sino hacia Dios mismo, y por lo tanto tiene que ir acompañado de sinceridad, si no hay sinceridad, es probable que el error permanezca y se establezca en nosotros un continuo tropiezo en acciones equivocadas (Hechos 3:19, 1 Juan 1:8-10)

 

CUARTO MOMENTO: EL GOCE DE LA CULPA

La culpa no era el propósito inicial del Dios bíblico, porque no era parte del plan original el error, así como toser continuamente es síntoma de que algo anda mal en el organismo. Pero como antes hemos mencionado, el propósito de la culpa es avisar al individuo que hay algo que arreglar. Podemos ignorar la duda o podemos atenderla, y al atenderla podremos librarnos de un problema (los cristianos lo llamamos comúnmente pecado) en específico. Este es el goce de la culpa: sentirse libres, no de la culpa, sino de aquella cosa que la culpa nos estaba alertando que estaba afectándonos, y esto se logra únicamente a través del verdadero arrepentimiento (2 Corintios 7:9-11). Esta es la libertad que se ofrece en el cristianismo, algo legítimo que no se estanca en “los golpes de pecho y en la autojusticia”.

Una última cosa; nosotros solo podemos ocuparnos de nuestra culpa y no tenemos jurisdicción para señalar la culpa de los demás, pues el creyente no enjuicia, sino que amonesta, pero antes de amonestar ama y enseña, principalmente con su ejemplo (Mateo 7:1, Colosenses 3:16). John Locke decía: “Me extraña que quienes con tanto celo se preocupan del bien de otros no hagan un poco más por socorrer a los pobres…”, (John Locke, Ensayo y Carta sobre la tolerancia, 1689). La culpa no es el estado original en el ser humano, y no debemos perseverar en ella, a la par de que no debemos hacer que nuestro prójimo persevere en ella.

Erick Gamaliel Hernández Aguirre

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