PAROXISMO DE REFLEXIONES: TEMPORADA 1 TEMA 7.- OBEDECIENDO A DIOS

MOMENTO 1 OBEDIENCIA COMO PARTE DE UNA RELACIÓN

Si hoy en día le dijéramos a una mujer que, como parte de su relación matrimonial, debe obedecer a su conyugue, encontraríamos como respuesta una serie de máximas en contra del machismo, un rechazo total a la idea de la sumisión. Del mismo modo, muchos rechazan al cristianismo por qué parte fundamental de su doctrina es someternos ante dios (1 Pedro 5:6). La obediencia, por tanto parecería ser la forma de control. Sin embargo es en el cristianismo donde este concepto cambia, pues dios, siendo dios, tiene el control de todo, y si lo desea puede quitar el “modo libre albedrio” del ser humano para convertirlo en ser humano. Entonces la obediencia aquí se convierte en confianza, en que el ser humano ejerza activamente y por decisión su fe en Dios (Juan 14:15).

Cuando Dios nos dice que solo si guardamos sus mandamientos somos sus amigos (juan 15:14), no se refiere a este control, se refiere a la confianza debida, además ¿acaso no es cierto que toda amistad tiene que tomar en cuenta una serie de reglas, aunque estas no se expongan abiertamente? En el caso de una amistad dios-hombre, ¿quién es el que conocerá mejor los elementos que generen un buen funcionamiento, dios o el hombre?

MOMENTO 2 ¿OBEDIENCIA O INFIERNO?

Si obedeces por amor, el infierno queda solo como una especie de castigo innecesario y despreocupado, porque mientras más obedezca para librarme de este más me doy cuenta de que no lo quiero merecer y si analizó el que no lo quiero merecer llego a la conclusión de que lo hago como beneficio hasta cierto punto egoísta, cuando uno obedece por amor; el infierno ya no tiene tanta atención porque después de todo tu mirada permanece en el lugar donde hay gozo y haciendo qué el sufrimiento no remarque un detalle de destrucción, yo no me coacciono para mí, sino que me coacciono para Dios.

La coacción es una especie de estímulo; y la anarquía (o lo que algunos llaman «libertad») es esencialmente opresiva, porque es esencialmente desalentadora. Cuando digo innecesario, lo pongo como algo innecesario qué capte nuestra mayor atención. Algo así como ver la televisión cuando apenas estaba a color, robaba la atención de todos y nadie hacia caso omiso qué los pixeles eran deficientes, así sucede cuando nuestra Obediencia es más por amor, nuestra atención se disfruta con la programación de un Dios bueno, que la pérdida de atención en los pixeles bajos qué tiene la programación estática del infierno.

 

MOMENTO 3 FUERZAS PARA OBEDECER

En el cristianismo hay mandatos, no solamente del culto religioso, sino que trascienden a lo moral, y es ahí donde comienzan las complicaciones, pues por un lado encontramos a gente que no lo ve como algo deseable porque hay “reglas”, otros que solo tienen fe, pero no pretenden obedecer los mandatos aunque la fe sin obras es muerta (Santiago 2:14-17), y quienes si lo intentan, pero por sus debilidades fallan y fallan y eso los desanima. Ese es el gran problema, no comprender que cuando dios pide, el también capacita para que lo que él pide sea cumplido.

Otro aspecto importante es comprender que la obediencia a Dios no pretende convertirnos en parte del servilismo, sino en reivindicarnos a la esencia de nuestra naturaleza, de modo que gran parte de nuestra fuerza por querer provendrá de la necesidad inherente de encontrarnos a nosotros mismos. El Dios cristiano no solo promete ayudarnos al hacer, sino que también promete que nos dará el querer como el hacer (Filipenses 2:13).

MOMENTO 4 OBEDECER, CURSO Y PARÁMETROS.

Si bien Dios nos ayuda en nuestra madurez para obedecer, es al final de cuentas nuestra decisión el cumplir con los mandatos. Obedeceremos en los mandamientos morales, por el simple hecho de que estos son buenos, y porque el aplicarlos activamente en nuestra vida nos acercará más a Dios, así como hemos visto que lo que denominamos pecado tiene el efecto inverso en nosotros (1 Timoteo 1:8).

La forma que tenemos para aprender cualquier cosa es, en última instancia, aplicarla, y lo mismo sucede en este caso. El practicar constantemente es lo que nos llevará, juntamente con Su vida en nosotros, a una vida cristiana normal. En tanto que los parámetros que establecen qué debemos obedecer están condicionados primeramente por la Palabra de Dios, y también, y sumamente importante, por la relación personal que tengamos con Dios. La una no puede subsistir sin la otra (1 Timoteo 3:16-17)

ANEXO

“Por ejemplo, en respuesta a mi afirmación de que si Dios existe, entonces los valores morales objetivos existen, escuchamos que no he ofrecido realmente una alternativa a su visión, porque el objetivo del teísmo es evitar el infierno. Honestamente, eso simplemente muestra el pobre conocimiento que Sam Harris tiene del cristianismo. No crees en Dios para evitar ir al infierno, creer en Dios no es una especie de seguro contra incendios, crees en Dios porque Dios, como el bien supremo, es el objeto apropiado de adoración y amor, Él es el bien mismo que se desea por el propio bien. Y así, la realización de la especie humana se encuentra en relación con Dios. Es por quien Dios es y su valía moral que es merecedor de adoración. No tiene nada que ver con evitar el infierno o promover el bienestar propio.”

William Lane Craig.

www.reasonablefaith.org

Erick Gamaliel Hernández Aguirre

Momento 2: Aporte de Cristhian Romero Segovia