Los siete “Yo soy” de Jesús. Un acercamiento a la personalidad del Hijo de Dios “Yo soy el pan de vida” Lección 2

Los siete “Yo soy” de Jesús.

Un acercamiento a la personalidad del Hijo de Dios

“Yo soy el pan de vida”

Lección 2

Como en la lección pasada se mencionó, el evangelio de Juan apunta claramente para conocer la

personalidad de Jesús y el propósito de su venida a este mundo. Es posible conocer su naturaleza por

medio de las declaraciones que hace de sí mismo a través de los siete “Yo soy” (El pan de vida; La luz del

mundo; La puerta; El buen pastor; La resurrección y la vida; El camino, la verdad y la vida; La vid).

Ahora, nos concentraremos en la primera declaración directa que Jesús hace de su persona: “Yo

soy el pan de vida”. Para entenderlo mejor, es necesario contextualizar tal situación. En el capítulo 6 nos

encontramos con “la señal” de Jesús alimentando una multitud de cinco mil hombres con solo cinco

panes y dos peces 1 . Cabe agregar que esta multitud solo seguía a Jesús por los milagros de sanidad que

él hacía; sin embargo, aún bajo la limitada idea que la gente tenía de él, Jesús no se ve intimado y hace

lo posible para demostrar quién era él. Con este

milagro, Jesús intentó demostrar la abundancia

que sólo él puede dar en medio de la escasez y

necesidad.

Después, nos encontramos con la experiencia

que los discípulos tienen al encontrarse solos,

en medio del viento, navegando por la noche

en el mar de Galilea. En esta parte del

evangelio, encontramos por segunda vez la

declaración implícita de Jesús como el “Yo soy” 2

(utilizando las mismas palabras que revelaban la personalidad del Dios de Israel en el Antiguo

Testamento). Por el momento, no nos detendremos en analizar las enseñanzas que guardan tal

concepción.

Hay una multitud “desesperada” por encontrar a Jesús, y todo el diálogo se desarrolla dentro de

la sinagoga de Capernaúm. Dado que la gente tenía un entendimiento limitado de quién era Jesús y su

búsqueda solo era motivada por lo “impresionante” de sus milagros y los beneficios que conseguían de

ello, Jesús mismo los desafía una vez más a creer en él al confrontar la realidad de su corazón. El

problema del pueblo era justamente esto y Jesús atacó directo. Él, que conocía los corazones, los desafía

1 La alimentación de los cinco mil es tratada en los cuatro evangelios.

2 El primer “Yo soy” registrado en este evangelio está dentro del discurso que Jesús tiene con la mujer samaritana

en el capítulo 4.

a poner su mirada en las cosas celestiales y eternas. Pareciera que el pueblo seguía sin entender y

continuaba pidiendo dirección para “poner en práctica las obras de Dios”. Sin embargo, Jesús

directamente les responder que el “creer en él” los hará obedientes de las obras de la ley. A pesar de

eso, una vez más, vemos a los judíos envueltos en su propio entendimiento de querer ver algo

“impresionante” para creer, al pedirle otra señal a Jesús; pareciera que el milagro de la multiplicación no

había sido suficiente. Después, ellos lo acorralan con su “inocente” declaración y lo desafían a mostrar

una “señal más grande que la Moisés” si verdaderamente él era el enviado de Dios. Es aquí en donde

ellos introducen la experiencia vivida por el Israel en el desierto al haber sido alimentados por medio del

maná 3 (además que ya tenían el antecedente de haber sido alimentados por el pan en la multiplicación).

Jesús contraataca con el mismo término, es decir, usa esa misma experiencia para darse a conocer otra

vez: se presenta como “el pan de vida”. Jesús traduce el significado del maná del Antiguo Testamento al

ser solo una expresión de él mismo: el pan verdadero y mayor que Moisés. Hasta aquí, nos encontramos

con dos términos que nos remiten a entender que Jesús es el cumplimiento profético de la ley: “Yo soy”

y “Maná”.

En este momento, después de presentarse como el pan de vida, afirma ser la única salvación para todo

aquel que su Padre envíe a él. A pesar de tal declaración, el pueblo sigue murmurando en su corazón

porque ve como pretensiosas las palabras de Jesús y, pacientemente, él otra vez se nombra “El pan de

vida”, para que todo aquel que como y beba de él disfrute de una vida en armonía eterna bajo su reino.

Aquí nos encontramos con la anunciación de su sacrificio y la importancia de éste.

Esta parte del evangelio desencadena diversas vertientes temáticas. Tratando de limitar nuestra

lectura, podemos entender que a través de la declaración de Jesús como “el pan de vida” aterrizamos a

términos implícitos que nos permiten conocer quién fue él, a través de una fe genuina y un

reconocimiento sincero:

 El que satisface la necesidad.

 El que liberta al alma oprimida envuelta en la tempestad de la vida.

 El que sacia la sed y colma el hambre del creyente que es traído por la obra de Dios.

 El que ofrece una vida eterna bajo un reino justo a todos los que creen en él.

 El mayor de todos los profetas y el de lo esperado por el pueblo judío.

 

3 Pan que descendía del cielo y que etimológicamente significa “¿Qué es esto?”

 

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