¿El verdadero evangelio? por -Keren Álvarez-

Navidad, Navidad; ¡Viene Navidad! Una de las épocas más bellas y conmovedoras del año; miles de luces y decoraciones se observan en las ciudades, las familias se unen; y comparten diferentes platillos, regalos, muchos abrazos… eso y mucho más, la hace tan especial.

Y claro que celebramos que Jesús nació, (aunque cronológicamente no cuadra con esta fecha); y es una alegría para muchos de nosotros. Por eso festejamos, nos ocupamos de las reuniones navideñas en las iglesias, cantamos…. Y muchas más cosas. Y creemos que haciendo esto, estamos cumpliendo con lo que Dios anhela verdaderamente.

Sin embargo, la latente necesidad de nuestro alrededor, le da un sentido diferente.

¿Todos la viven de esta manera?, ¿Qué sucede con aquellas personas que no tienen un hogar cálido en el que se les espera con una rica cena?

Se han levantado personas, cristianas y no cristianas que alrededor del mundo, se dedican a asistir a personas con desfavorables condiciones de vida. La pregunta es; siendo hijos de Dios, ¿Estamos haciendo lo que nos corresponde?

Santiago 1:27 (RVC) dice:

“Creer en Dios el Padre es agradarlo y hacer el bien, ayudar a las viudas y a los huérfanos cuando sufren y no dejarse vencer por la maldad del mundo”

 

Claro que debemos agradar a Dios guardando nuestra vida del pecado, pero ¡Mira que más dice! “Ayudar a las viudas y a los huérfanos cuando sufren”. En esto radica el verdadero evangelio.

¿Sabes por qué?

La palabra -evangelio- significa “Buenas noticias” o “Buen mensaje”. Pero más allá de su significado etimológico; comprende una actividad: lo que Jesús hizo y dijo.

 

Al estar en esta tierra, enseñó que vino a servir y no a ser servido (Sn. Mateo 20:28); lavó los pies de sus discípulos (Sn. Juan 13:5), se preocupaba por los que le seguían y les dio de comer (Sn. Juan 6:11); aún aceptaba y se acercaba a los que eran rechazados por su condición; como aquella mujer que lavó sus pies (Sn. Lucas 7:39), o ¡Ya sé! las personas que tenían lepra y eran apartados (Sn. Lucas 17:12-14). Y dentro de muchas palabras que Él mencionó dijo que predicáramos el evangelio a todas las personas (Marcos 16:15); pero que también hiciéramos como Él hizo. (Sn. Juan 13:15)

¿No es cierto?

Quizá estamos predicando en palabra, y no en hechos; muy probablemente estamos enfocándonos a mantenernos dentro de un edificio y pensamos que nuestro servicio se limita a eso. O seguramente, ayudamos a las personas y hacemos “caridad” pero estamos olvidando guardar nuestra vida del pecado.

Asi no debe ser. En la parte bíblica que te mostré arriba, podemos ver que si, debemos guardar nuestras vidas de maldad pero también hacer el bien ayudando a los demás… Así es como se agrada a Dios.

El verdadero evangelio, es aquél que podemos enseñar y al mismo tiempo practicar. Ser oidores, pero también hacedores de lo que se nos ha enseñado (Santiago 1:22). El verdadero evangelio es integral. Un todo, no sólo una parte. El verdadero evangelio es – hacer lo que JESÚS hizo-.

Jesús se preocupó por los demás antes que por sí mismo, su amor por el mundo fue más grande que sus propias necesidades, por eso mismo, entregó su vida en la cruz para que tú y yo tuviéramos salvación, pero también lo hizo por todos aquellos que aún no le conocen y que necesitan saber que hay alguien que verdaderamente les ama y se preocupa por ellos.

Podemos aprovechar la Navidad para compartir con el que no tiene, es una oportunidad muy buena, ¡VAMOS A HACERLO! Pero… ¿Sabes? Las personas no solo tienen necesidad en navidad, ni en año nuevo…  no lo hagamos solo en estas fechas, ¡Hagámoslo SIEMPRE!

¡Es nuestro llamado!

Ahora, puedo preguntarte… ¿Y tú, estás haciendo lo suficiente?

Elaborado por Keren Álvarez