Pan Diario Martes 3 Abril 2018

 

Filipenses 4:10-20
Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado… (v. 12).
Filipenses 4:10-20

Un día particularmente cálido, Carmine McDaniel, de ocho años de edad, quiso asegurarse de que el cartero de su vecindario se mantuviera fresco e hidratado. Entonces, dejó una nevera portátil con bebidas en la entrada de su casa. La cámara de seguridad de la familia registró la reacción del cartero: «¡Vaya! Agua y Gatorade. ¡Gracias, Dios; gracias!».

La madre de Carmine dice: «Carmine siente que es su “deber” darle al cartero bebida fresca, aunque no estemos en casa».

Esta historia me conmueve, pero también me recuerda que hay Uno que suple todas nuestras necesidades, como señala el apóstol Pablo. Aunque estaba preso y sin saber qué le sucedería, expresó su gozo por los cristianos de Filipos, ya que Dios había suplido su necesidad mediante la ayuda financiera de ellos. La iglesia de Filipos no era rica, pero ellos eran generosos, y de su pobreza, daban a Pablo y a otros (ver 2 Corintios 8:1-4). Al haber suplido las necesidades del apóstol, Dios supliría las de ellos «conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19).

Dios suele enviar ayuda vertical por medios horizontales. Es decir: nos manda lo que necesitamos mediante la ayuda de otros. Confiar en Él para nuestras necesidades es el secreto de la verdadera satisfacción (vv. 12-13).

Señor, gracias por tu provisión.
Las provisiones de Dios son siempre mayores que nuestros problemas.