Pan Diario Martes 24 abril 2018

1. Aconteció en el año undécimo, en el mes tercero, el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2. Hijo de hombre, di a Faraón rey de Egipto, y a su pueblo: ¿A quién te comparaste en tu grandeza?

3. He aquí era el Asirio cedro en el Líbano, hermoso en ramas, hombros o con sus ramos, y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas.

4. Las aguas lo hicieron crecer, encumbrólo el abismo: sus ríos iban alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.

5. Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y multiplicaronse sus ramos, y a causa de las muchas aguas se alargaron sus ramas que había echado.
EZEQUIEL 31:

Examinemos este principio en conexión con las naciones de Israel y Asiria.

Dios levantó a la nación de Israel y le dió una prueba de Sus dos voluntades.

Abraham recibió la revelación inicial de ambas; la gloria ardiente de Dios se le apareció en la tierra de Mesopotamia para dar al patriarca una visión de la santa Jerusalém en el cielo;

La Biblia dice que Abraham salió buscando una ciudad.

Y a medida que Abraham caminaba sobre este aspecto milagroso y exaltado Dios le dió un hijo de milagro, llamado Issac.

Dios le enseñó a Abraham las estrellas de los cielos y le prometió que su simiente sería así, y en palabras más o menos así Dios le dijo:

“Ahora, vamos a considerar el otro aspecto de Mí voluntad”

Fue entonces que Dios le dijo a Abraham que su simiente iría a Egipto y sufriría grandes aflicciones durante cuatrocientos años;

Además, le prometió desde entonces que esa misma semilla saldría de allí con grande substancia es decir, con gran exaltación.