Los siete “Yo soy” de Jesús. Un acercamiento a la personalidad del Hijo de Dios a través del evangelio de Juan “Yo soy la luz del mundo” Lección 3

Los siete “Yo soy” de Jesús.

Un acercamiento a la personalidad del Hijo de Dios a través del evangelio de Juan

“Yo soy la luz del mundo”

Lección 3

 

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”

 

Todo se desarrolla dentro del contexto de la Fiesta de los Tabernáculos. El preámbulo de la historia se abre con el debate en el que los fariseos discuten con Jesús para hacer culpable a una mujer que fue encontrada en adulterio. Se puede pensar, que era común que este tipo de actos se dieran dado que en esta fiesta el pueblo judío acostumbraba muchas veces de “excesos y libertinajes” dentro de la celebración.

Después de que Jesús ofrece su misericordia en lugar de juicio, él se presenta ante ellos como “La luz del mundo”. Recordemos que los fariseos culpaban a esta mujer por el hecho de haber transgredido la ley o la Torá, la cual era la luz y la que les indicaba el reglamento a seguir para su diario vivir. Sin embargo, nuevamente Jesús utiliza esta misma metáfora para contrarrestar sus palabras. Dado que para los fariseos el cumplimiento de la ley era innato, Jesús responde que su juicio no depende de ninguna norma o regla, sino que el testimonio que él ofrece rompe cualquier enmarcación de palabra y de hecho. Aquí nuevamente las palabras que Jesús denotan la misericordia que él vino a derramar por encima de la ley y la justicia delineada por el hombre y la tradición.

Dentro de esta confrontación de la verdad en contra de la tradición judía, Jesús valida y defiende una vez más su juicio por el simple hecho de que él es el Hijo de Dios y por traer un juicio divino y misericordioso, que no dependía de la vista ni de lo temporal, sino de lo eterno.

El desafío dual continua, y los fariseos son confrontados  nuevamente con la condición de su corazón y el pecado y tinieblas que radica en ellos. Jesús tiene el respaldo de su Padre, y aquel no vino a abolir, sino a cumplir la ley y a desafiar al pueblo a creer en un testimonio de salvación verdadero que rompe con la letra y con la perspectiva terrenal de juicio.

Una vez más nos encontramos con un Jesús seguro de sí mismo y dispuesto a defender su postura. Él, quien dice ser una luz para todo aquel que elija creer en su palabra, invalida la tradición y ofrece una nueva experiencia de vida a través de sus acciones misericordiosas. La inteligencia de Jesús sorprendía a sus letrados contemporáneos, que más que parecer débil ante ellos, Jesús refutaba con sabiduría las palabras de los otros y no titubeaba al autonombrarse la única salvación para todo aquel que viva en tinieblas.

JTF