PAROXISMO DE REFLEXIONES 1ERA TEMPORADA: TEMA11.- LA VOLUNTAD DE DIOS

MOMENTO 1: EL CORAZÓN DE DIOS

Cuando hablamos de la voluntad de Dios, rápidamente podríamos caer en el error de pensar que puede ser parecida a la soberanía de un tirano o de un sujeto que encuentra placer en el control que tiene sobre los demás, y esto es sin duda lo que pensaba Mijaíl Bakunin cuando escribió “Dios y el estado”. Pero cuando hablamos de la voluntad de Dios nos estamos refiriendo ante todo al sumun bonum, al bien supremo, y por lo tanto su deseo es eso, que podamos alcanzar el bien supremo, el cual en última instancia es Él mismo. En cuanto al término bien, lo más importante es no ser ambiguos y confundir bien con simple comodidad. Como menciona C. S. Lewis: La idea cristiana del amor divino no significa que Dios se ocupe de nuestro bienestar con indiferencia o desinterés, sino que somos objetos de su amor” (C. S. Lewis, El problema del dolor, 1940).  Dios no nos ha llamado a “divertirnos en la tierra”, sino a un propósito muchísimo más glorioso, y por lo tanto a un proceso más difícil que simplemente venir a entretenernos.

Si definimos el término voluntad, nos estamos refiriendo a una autoconsciencia y por lo tanto a actos libres. Pero a más de esto, el termino voluntad está encaminado al corazón y por lo tanto a la fuente de deseo (la palabra corazón en hebreo es leb). Todo lo que Dios hace o permite (tomemos en cuenta que no es un ser endeble y limitado al espacio tiempo) está al final, dentro de su corazón. Cuando le decimos a dios que queremos hacer su voluntad, lo que deseamos (o pretendemos desear) es ser parte del cumplimiento del deseo divino, contentar el corazón de Dios.

MOMENTO 2: EL BENEPLÁCITO

Cuando el libro de Apocalipsis (Apocalipsis 4:11) dice que Dios hizo todas las cosas por su voluntad, este término o palabra significa esencialmente beneplácito y complacencia (Hebreo: ra-tsóhn, griego: eudokí). Cuando Dios creó todas las cosas, esto significa que lo disfrutó, que se complació a Sí mismo ejerciendo Su poder creativo. Más adelante, cuando en el cristianismo Dios pide que sea cumplida Su voluntad, lo que se nos quiere decir es que nos dirijamos armoniosamente de acuerdo a Su deseo para con nosotros (Romanos 12:2, Efesios 6:6). Esto no debe ser visto como la complacencia de un capataz al ver que sus esclavos están realizando un trabajo eficaz (Dios no necesita de nosotros), y mucho menos pensar en que Él se complace con nuestros sufrimientos, sino más bien como un padre que contempla el crecimiento de su hijo, el cual le alegra el corazón al aprender a caminar, al ganar el primer lugar en excelencia académica, y demás ejemplos de esta índole.

Dios recibe un tipo de complacencia que no necesita, y que, al menos no en el sentido despectivo o de ocio, no le causa mera diversión (Proverbios 8:31). Lo que el encuentra es, sencillamente una deuda consigo mismo la cual debe ser pagada. Tal vez esto nos suene extraño, pero analicemos por un momento al ser humano y descubriremos que, en sus capacidades finitas, el hombre se encuentra ante un placer que debe ser cumplido, ante una deuda que debe de saldar con su propia esencia. Un individuo sensible con su entorno salda su deuda consigo mismo al crear arte, al expresar de diferentes formas su satisfacción. Alguien que sea muy deportivo salda su deuda consigo mismo al practicar disciplinas físicas. Y en muchas ocasiones esto no se hace por necesidad, o por obligación, sino por mero placer, un placer que no puede reducirse simplemente al ocio, sino que trasciende para obedecer la esencia del individuo en particular.

MOMENTO 3: VOLUNTAD EN GENERAL

La biblia dice que Dios tiene una voluntad para cada uno de nosotros, pero, si nos fijamos la misma biblia nos dice que el trata con el ser humano tanto de forma individual como en comunidad. Por lo tanto, sepas tú, individuo, que dios tiene un propósito diferente del prójimo que tienes al lado, pero también compartes un propósito general con el mismo prójimo. Por lo tanto la biblia menciona varios ejemplos de “la voluntad general de dios” de los cuales enunciaremos algunos:

  • Dad gracias a Dios en todo (1 Tesalonicenses 5:18).
  • Que nadie se pierda (2 Pedro 3:9).
  • Hacer el bien (1 Pedro 2:15)
  • Que seamos santos (1 Tesalonicenses 4:3)

 

MOMENTO 4: VOLUNTAD EN ESPECÍFICO

Finalmente debemos comprender como seres humanos, de forma individual, que cuando dios da a conocer su voluntad al hombre, lo que está haciendo es dar a conocer su corazón, su yo íntimo. Por lo tanto él no da a conocer su voluntad a todo el mundo, pero si es que tú deseas que te revele su voluntad para tu vida en específico, debes de atenerte a lo que eso conlleva. La voluntad de dios para nuestras vidas es sencillamente la concordia con el propósito original de que nosotros hayamos sido creados. Podemos rebelarnos contra tal propósito, pero eso significa básicamente renunciar a nuestro propósito original. Esto no suena tan grave, hasta que descubrimos que una cafetera no sirve para planchar, o que la pintura no funciona para quitar la sed, o que el alma humana no fue creada para extraviarse en los placeres carnales de este mundo. (1 Pedro 3:17, 4:2,19, 1 Juan 2:17 ).

 

“Todo lo que eres, salvo el pecado, está destinado a alcanzar completamente satisfacción si dejas que se cumpla plenamente la voluntad de Dios.”

  1. S. Lewis

El problema del dolor

Erick Gamaliel Hernández Aguirre

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PAROXISMO DE REFLEXIONES TEMPORADA 1.- TEMA 10: A IMAGEN Y SEMEJANZA

MOMENTO 1: LA IMAGEN ORIGINAL
De acuerdo al cristianismo, el ser humano fue creado a partir de un arquetipo, un molde divino, el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios; es decir, tenía sus características metafísicas (Génesis 1:26-27). Pero al mismo tiempo fue configurado y formado con tierra; entonces, como dirían los filósofos renacentistas, el hombre se encontraría entre lo bestial y lo divino. Tenemos que señalar que el hombre ha intentado idear nuevos principios y nuevas fórmulas para comprender su identidad.
Una de estas, la más interesante y contraría a la visión cristiana (a mi parecer) es el existencialismo. Esta propuesta dice que en el ser humano la existencia precede a la esencia. Es decir, el hombre no nace con una esencia establecida, sino que esta se va configurando a partir del transcurso de su existencia. Ahora bien, el cristiano no se opone al hecho de que en el transcurso de su existencia el humano va creciendo, desarrollándose no solo externamente, sino en su esencia misma. Pero lo que el cristiano establece es la identidad que le marca la pauta. Para el cristiano, cualquier desarrollo que se aleje de la idea de “la esencia original” es solo un derroche de potencial humano.
El desarrollo que procura realizar el ser humano es, únicamente, un retorno a la marca, a la identidad original de la raza humana. Después de haber corrompido la imagen y semejanza con la que fue creado, el ser humano ya no comprendió la forma de Dios, la de su prójimo y la de sí mismo.
MOMENTO 2: SER COMO JESÚS: AMBIVALENCIAS
Cuando hablamos de ser como Jesús, queremos referirnos ante todo, a un proceso por medio del cual el ser humano va a adquirir la imagen que en algún momento perdió y que, por cierto, sigue desdeñando hasta hoy en día. Pero este proceso no se parece a una cirugía plástica o algo así por el estilo. Es más parecida al proceso por medio del cual una planta muere para retoñar en una nueva vida.
La afirmación de “ser como Jesús” va acompañada de la negación “morir a mí mismo” (Romanos 8:13). Es como un ciclo requerido, en el cual uno provoca al otro. Es necesario que el cristiano comprenda que Jesús no vino con el propósito de realizar una operación mágica en nosotros, sino que nos precedió para abrir un camino, un camino en el que Él nos ayudará, pero que está en nosotros recorrerlo (Hebreos 6:20).
MOMENTO 3: ¿CÓMO SER “COMO JESÚS”?
Cuando Jesús confronta a los fariseos, menciona una metáfora muy interesante, a la cual titularemos “el vaso limpio”. En esta metáfora Jesús menciona tres opciones de “lavado de vaso” (la segunda implícita), o el vaso está limpio por fuera y sucio por dentro (lo que hacían los fariseos), o limpio por dentro y sucio por fuera (una concesión no muy recomendable), o limpio en su totalidad (Mateo 23:25-26). Las primeras dos formas, si bien marcan una pauta interesante de dialogo, no son a las que fuimos llamados. Por lo tanto nos encontramos con la tercera: ser limpios por dentro y por fuera.
Esta limpieza, interna y externa, quedan establecidas con las expresiones “Cristo en nosotros”(Colosenses 1:27) y “nosotros en Cristo” (2 Corintios 5:17). Si bien hay un número de citas considerables sobre estas dos expresiones, todo esto se resume en la cita de Gálatas 2:20. De acuerdo a esta cita nosotros en Cristo estamos “juntamente crucificados”, y Cristo en nosotros (“Cristo vive en mi”), es el que vive, actúa, durante nuestra vida temporal. Una síntesis perfecta y un cuadro claro de nuestro crecimiento espiritual.
MOMENTO 4: ¿QUÉ HARÍA JESÚS?
Todo queda resumido al ejemplo que Jesús nos legó, pero más que eso, a la vida que está dentro de nosotros. “Cuando decimos que Cristo vive en nosotros, estamos diciendo literalmente que la vida resucitada de Cristo está en nosotros.” (C. S. Lewis, Mero Cristianismo, 1952)

Erick Gamaliel Hernández Aguirre

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PAROXISMO DE REFLEXIONES TEMPORADA 1.- TEMA 9.- PERFECCIÓN

 

9.- PERFECCIÓN

MOMENTO 1: ¿PUEDE EL HOMBRE SER PERFECTO?

Como cristianos, también somos llamados idealistas, por cuanto gran parte de nuestra fe se mueve en un plano meramente intangible, conteniendo así una serie subsecuente de ideas. Es necesario comparecer ante el hecho de que las ideas en sí, la teoría como tal, es meramente metafísica, y sin embargo debe de repercutir en la práctica. Ahora bien, dentro de este cumulo de ideas, nos encontramos con una en particular, la cual, de acuerdo a la enseñanza bíblica, debe ser el producto de nuestro desarrollo y crecimiento cristiano, esto es, la perfección (Mateo 5:48). Pero cabe recalcar que esta idea conlleva muchas consecuencias y, ciertamente, muchos desvaríos. ¿Realmente el hombre puede ser perfecto?, ¿Cuáles son los parámetros que podemos utilizar para concebir la perfección?, ¿la perfección actúa de forma absoluta o es meramente relativa a los casos?

Si bien, podemos decir que la perfección es una mera idea en las posibilidades humanas, hemos de reconocer que es una idea muy arraigada al ser humano, más allá de su mero razonamiento y, aunque abstracta, la idea resulta interesante. Cuando C. S. Lewis habla sobre la perfección moral el menciona: “… la perfección moral es un ideal, en el sentido de que no podemos alcanzarla. En ese sentido cualquier clase de perfección es, para nosotros los humanos, un ideal: no podemos conseguir ser perfectos conductores de automóviles, ni perfectos jugadores de tenis, o dibujar perfectas líneas rectas… Puede que el comportamiento perfecto sea tan difícil de alcanzar como el perfecto cambio de marchas cuando conducimos un automóvil, pero es un ideal necesario que se le recomienda a todos los hombres por la naturaleza misma de la maquina humana, del mismo modo que el cambio de marchas perfecto es un ideal recomendado a todos los conductores por la naturaleza misma de los coches. (C. S. Lewis, Mero Cristianismo, 1952)” Por lo tanto, en tanto ámbito humano, la perfección, si bien puede ser encasillada dentro de un “idealismo”, es uno muy razonable.

MOMENTO 2: ¿QUÉ ES LA PERFECCIÓN?

El termino perfección, contrario a lo que la mayor parte de las personas piensan, no está únicamente enfocado a la falta de errores o defectos, aunque en uno de los puntos que toca está ese. En realidad, en su etimología también se enfoca en llegar a un punto de madurez, de plenitud (Efesios 4:13), en el que se sabe con certeza lo que se debe de hacer en una determinada situación y, sobre todo, en el que se aprende cada vez que encontramos una nueva “imperfección”. Si bien es un ideal, la promesa es que seremos transformados en perfección a la postre, cuando interactuemos directamente con la perfección en persona; pero mientras tanto, se vive en un constante proceso por recuperar la perfección perdida.

Esto nos impulsa a entender que la expresión moral de nuestras vidas no debe de estar regida por una presión constante de “querer ser perfectos porque el Creador lo desea”, sino porque es la búsqueda inherente de nuestro propio ser, porque “así es el perfecto funcionamiento de la maquina humana” (Filipenses 3:15).

Aportación:

El significado del término perfecto en hebreo, generalmente usando la palabra tâm o tâmîm, significa: “completo”, “correcto”, “pacífico”, “sano”, “saludable”, “perfecto”; y en griego  generalmente se usa el término téleios, que a su vez significa: “completo”, “maduro”, “perfecto”, “completamente crecido”, “plenamente desarrollado”, “que alcanzó su propósito”; para “perfección”. También se usan los términos shâlem en hebreo, y en griego teleióts). En el AT, también significa algo completo, íntegro y sincero, pero siempre en sentido relativo cuando se aplica al hombre. Una persona con “corazón perfecto” era quien estaba completamente dedicada a Jehová (1 R. 8:61; 1 Cr. 12:38; Is. 38:3). Así, Job fue llamado “perfecto” (Job 1:1, 8), a pesar de las debilidades que reveló más tarde ante la adversidad (40:2-5; 42:2-6), mostrando que su perfección era relativa y no absoluta.

Leer más: http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/significado/perfecto/

 

MOMENTO 3: YO OS ELEGÍ A VOSOTROS

Así como el proceso de obediencia, el proceso de perfeccionamiento es, en realidad, parte de la obra total de Dios en nuestras vidas. Nuestro papel en la obra de Dios es, realmente, no estorbar. No tenemos que ayudarle a Dios a realizar Su obra en nosotros, nada de lo que hagamos beneficiará a esto, y por lo regular solo lo estropeará. Se trata, más que de una mentalización, de morir a nuestras posibilidades y permitir que Él actué sobre nosotros.

En algún punto Jesús les dijo a sus discípulos que ellos no lo habían elegido, sino que Él los había elegido a ellos (Juan 15: 16). Cuando uno elige algo, ya sea un producto para una determinada función, o a una persona para una tarea específica, lo hacemos con la certeza de que cumplirá eficazmente con lo asignado. También tenemos la siguiente expresión: “En el mundo tendréis aflicción, pero tranquilos porque yo he vencido al mundo” (Juan 16:13).

 

MOMENTO 4: SER COMO JESÚS

Nuestro parámetro, nuestra unidad de medida para la perfección es, en última instancia, Jesús (Filipenses 2:5). Gran parte de sus actos, de sus actitudes, de la forma en que se dirigía, son una referencia directa a las características de la perfección. De acuerdo al cristianismo, a más de sus enseñanzas, sus obras fueron y son la luminaria de nuestros pasos. Aquí tenemos un parámetro más específico, no solamente una abstracción de estados (Hechos 1:1). El ejemplo del Cristo en la tierra, junto con el ejemplo y los errores de todos los “santos” son una luminaria para poder conducirnos diariamente en nuestras vidas.

Pero ser como Jesús no solamente significa imitar al Cristo (1 Corintios 11:1). En el Cristianismo, aunque conlleva practicar la vida cristiana, nuestro desarrollo espiritual implica permitir que Él crezca y, como mencionó Juan el bautista, para que esto suceda es necesario que nosotros mengüemos, que aprendamos a morir diariamente a nosotros mismos (Juan 3:30, Gálatas 2:20). Esto puede, y debe explicarse teóricamente, pero jamás podrá ser entendido, hasta que esto sea llevado a la práctica.

 

PAROXISMO DE REFLEXIONES: TEMPORADA 1, TEMA 8.- EL TESTIMONIO CRISTIANO

 

MOMENTO 1 CONVERSIÓN

El punto inicial de cualquier creyente es la conversión, es decir, el entregar nuestra vida a Dios, pedirle perdón por nuestras ofensas, y permitir que su redención entre en nuestras vidas, que Él tome el control de nuestros días. Pero este es el comienzo de un camino más. Este punto de partida es el comienzo de nuestro testimonio cristiano, pero a partir de ahí es inherente que experimentemos nuevas cosas. (Hechos 2:38)

Ahora bien, cuando el ser humano descubre algo que le agrada, que le trae una sensación de satisfacción, por consecuente busca cuanto menos compartir a los demás eso que acaba de descubrir. Por lo común no queda completo nuestro placer hasta que compartimos lo recibido. Esto es lo mismo que sucede en el cristianismo, y sin embargo además de ser una inherencia, debe ser una disciplina, una práctica. (Mateo 28:20)

MOMENTO 2 VIVENCIAS

Como anteriormente lo mencionamos, el cristianismo es un camino, un desarrollo en seguimiento, y por lo tanto nuestra conversión es el inicio de “una carrera” (Hebreos 12:1-2). Por lo tanto, nuestro testimonio debe crecer cada día mas, es una consecuencia no de lo que vivimos, sino de lo que estamos viviendo en este momento. Por lo tanto, no debemos descuidar nuestro diario caminar.

Nosotros no podemos compartir aquello que no tenemos, ni invitar a los demás a experimentar algo que en nuestra vida personal no hemos experimentado. Esto no se consigue solamente en nuestro punto de partida, sino en nuestras vivencias generales. En el libro de Josué el pueblo dejaba piedras a lo largo de su camino, específicamente en el Jordán, como un testimonio de la travesía que habían hecho, de modo que cuando desearan regresar, se toparían con un testimonio de la obra que Dios había hecho, y de su fidelidad que, si ellos lo deseaban, volvería a manifestarse en sus jornadas (Josué cap. 4)

El salmista, cuando se encuentra en una situación precaria dice que ante eso recordará los momentos en los cuales Dios había sido fiel (Salmo 42). Un testimonio firme se forja por medio de las vivencias, no solamente por las experiencias espirituales, ni por la manifestación inicial de la redención de Dios. Nuestro testimonio debe estar presente en nuestras vivencias porque aquello que vimos y oímos debe impactarnos en lo consecuente en nuestras vidas (1 Juan 1:1-4).

MOMENTO 3 CARTAS ABIERTAS

El concepto de cartas abiertas, usado por el Apóstol Pablo (2 Corintios 3:2-3), es una analogía de que en nuestras vidas se está escribiendo un mensaje, un significado, y que nuestros actos son aquellos que dan a conocer dicho mensaje. El testimonio cristiano no se subleva a la mera idea de la conducta del cristiano, sino que va más allá. El testimonio cristiano no es otra cosa que aquello que Dios escribe en nuestros corazones, todas las cosas que han estado influyendo en nuestra vida cristiana. Nuestra conducta es una consecuencia del testimonio que hemos recibido, y no el testimonio en sí, aunque cabe destacar que nuestro testimonio se da a conocer mayormente por lo que hacemos, lo cual es visible a todos aquellos con los que convivimos diariamente, que con lo que decimos.

Esta analogía también pone de manifiesto que sobre nosotros, como hojas, puede ser escrito algo nuevo y borrado algo que no es deseable. Pero Dios no es el único que puede marcar sobre nosotros algún mensaje, las situaciones también pueden, y lo consiguen muchas veces para mal. El punto cumbre de esto es retener únicamente lo bueno que recibimos.

 

MOMENTO 4 GUARDAR EL TESTIMONIO

Cuando recibimos nuestro testimonio, también recibimos el mandamiento de guardarlo (Salmo 119:2). Guardar nuestro testimonio no significa cuidar la forma en que nos comportamos pues, como ya hemos visto, el comportamiento es una consecuencia del testimonio que hemos recibido, y no el testimonio en sí. La palabra guardar, que en hebreo se escribe shamar, significa, entre otras cosas, cuidar. También puede traducirse como observar, preservar, ejercer, etc… Si lo colocamos en esos términos, guardar nuestro testimonio también significa, preservar nuestro testimonio, cuidar nuestro testimonio, observar nuestro testimonio, ejercer nuestro testimonio.

Específicamente el observar es interesante. Los judíos observaban la ley, es decir, la practicaban, y para ello también utilizaban métodos para recordarla, para tenerla siempre presente. Parte de este mandamiento, de guardar nuestro testimonio puede cumplirse con cualquier herramienta que nos pueda ayudar a mantener siempre constante en nuestra mente la obra que Dios hizo, y que está haciendo en nuestras vidas (Deuteronomio 6:1-9).

 

Erick Gamaliel Hernández Aguirre

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PAROXISMO DE REFLEXIONES: TEMPORADA 1 TEMA 7.- OBEDECIENDO A DIOS

MOMENTO 1 OBEDIENCIA COMO PARTE DE UNA RELACIÓN

Si hoy en día le dijéramos a una mujer que, como parte de su relación matrimonial, debe obedecer a su conyugue, encontraríamos como respuesta una serie de máximas en contra del machismo, un rechazo total a la idea de la sumisión. Del mismo modo, muchos rechazan al cristianismo por qué parte fundamental de su doctrina es someternos ante dios (1 Pedro 5:6). La obediencia, por tanto parecería ser la forma de control. Sin embargo es en el cristianismo donde este concepto cambia, pues dios, siendo dios, tiene el control de todo, y si lo desea puede quitar el “modo libre albedrio” del ser humano para convertirlo en ser humano. Entonces la obediencia aquí se convierte en confianza, en que el ser humano ejerza activamente y por decisión su fe en Dios (Juan 14:15).

Cuando Dios nos dice que solo si guardamos sus mandamientos somos sus amigos (juan 15:14), no se refiere a este control, se refiere a la confianza debida, además ¿acaso no es cierto que toda amistad tiene que tomar en cuenta una serie de reglas, aunque estas no se expongan abiertamente? En el caso de una amistad dios-hombre, ¿quién es el que conocerá mejor los elementos que generen un buen funcionamiento, dios o el hombre?

MOMENTO 2 ¿OBEDIENCIA O INFIERNO?

Si obedeces por amor, el infierno queda solo como una especie de castigo innecesario y despreocupado, porque mientras más obedezca para librarme de este más me doy cuenta de que no lo quiero merecer y si analizó el que no lo quiero merecer llego a la conclusión de que lo hago como beneficio hasta cierto punto egoísta, cuando uno obedece por amor; el infierno ya no tiene tanta atención porque después de todo tu mirada permanece en el lugar donde hay gozo y haciendo qué el sufrimiento no remarque un detalle de destrucción, yo no me coacciono para mí, sino que me coacciono para Dios.

La coacción es una especie de estímulo; y la anarquía (o lo que algunos llaman «libertad») es esencialmente opresiva, porque es esencialmente desalentadora. Cuando digo innecesario, lo pongo como algo innecesario qué capte nuestra mayor atención. Algo así como ver la televisión cuando apenas estaba a color, robaba la atención de todos y nadie hacia caso omiso qué los pixeles eran deficientes, así sucede cuando nuestra Obediencia es más por amor, nuestra atención se disfruta con la programación de un Dios bueno, que la pérdida de atención en los pixeles bajos qué tiene la programación estática del infierno.

 

MOMENTO 3 FUERZAS PARA OBEDECER

En el cristianismo hay mandatos, no solamente del culto religioso, sino que trascienden a lo moral, y es ahí donde comienzan las complicaciones, pues por un lado encontramos a gente que no lo ve como algo deseable porque hay “reglas”, otros que solo tienen fe, pero no pretenden obedecer los mandatos aunque la fe sin obras es muerta (Santiago 2:14-17), y quienes si lo intentan, pero por sus debilidades fallan y fallan y eso los desanima. Ese es el gran problema, no comprender que cuando dios pide, el también capacita para que lo que él pide sea cumplido.

Otro aspecto importante es comprender que la obediencia a Dios no pretende convertirnos en parte del servilismo, sino en reivindicarnos a la esencia de nuestra naturaleza, de modo que gran parte de nuestra fuerza por querer provendrá de la necesidad inherente de encontrarnos a nosotros mismos. El Dios cristiano no solo promete ayudarnos al hacer, sino que también promete que nos dará el querer como el hacer (Filipenses 2:13).

MOMENTO 4 OBEDECER, CURSO Y PARÁMETROS.

Si bien Dios nos ayuda en nuestra madurez para obedecer, es al final de cuentas nuestra decisión el cumplir con los mandatos. Obedeceremos en los mandamientos morales, por el simple hecho de que estos son buenos, y porque el aplicarlos activamente en nuestra vida nos acercará más a Dios, así como hemos visto que lo que denominamos pecado tiene el efecto inverso en nosotros (1 Timoteo 1:8).

La forma que tenemos para aprender cualquier cosa es, en última instancia, aplicarla, y lo mismo sucede en este caso. El practicar constantemente es lo que nos llevará, juntamente con Su vida en nosotros, a una vida cristiana normal. En tanto que los parámetros que establecen qué debemos obedecer están condicionados primeramente por la Palabra de Dios, y también, y sumamente importante, por la relación personal que tengamos con Dios. La una no puede subsistir sin la otra (1 Timoteo 3:16-17)

ANEXO

“Por ejemplo, en respuesta a mi afirmación de que si Dios existe, entonces los valores morales objetivos existen, escuchamos que no he ofrecido realmente una alternativa a su visión, porque el objetivo del teísmo es evitar el infierno. Honestamente, eso simplemente muestra el pobre conocimiento que Sam Harris tiene del cristianismo. No crees en Dios para evitar ir al infierno, creer en Dios no es una especie de seguro contra incendios, crees en Dios porque Dios, como el bien supremo, es el objeto apropiado de adoración y amor, Él es el bien mismo que se desea por el propio bien. Y así, la realización de la especie humana se encuentra en relación con Dios. Es por quien Dios es y su valía moral que es merecedor de adoración. No tiene nada que ver con evitar el infierno o promover el bienestar propio.”

William Lane Craig.

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Erick Gamaliel Hernández Aguirre

Momento 2: Aporte de Cristhian Romero Segovia